Las 06:30 de la mañana, suena el despertador. Empieza un gran día. Es 22 de Septiembre y hoy vamos a hacer nuestro primer ultra de más de 100km. Carlos y yo nos levantamos, nos comemos nuestras galletas y nuestro zumo con leche, desayuno que empieza a ser un clásico de los ultras desde la Subida al Veleta. Tenemos todo preparado, ropa, zapatillas, mochila, material obligatorio, bolsas para Cercedilla y para Segovia, comida más que de sobra, etc. Y mi dorsal.
Entre el material escogido para la prueba destacan mis Merrell True Glove, calcetines Injinji Midweigth, pantorrilleras 2XU, unos pantalones 2 en 1 Brooks, camiseta New Balance cedida por Correrdescalzos.es y patrocinada por Zami.es y Pies Sucios, gorra Salomon XA-Cap sin la parte posterior, Garmin 910XT, bandana para secarme el sudor, y la mochila Lafuma Cinetik 5 Pro equipada con 2 bidones de 500ml de Gatorade para llevar en el pecho, un cortavientos Quechua compacto, manta térmica, frontal LED Lenser H7, la luz roja de posición Ronhill Vizion Led, el iPod, un esparadrapo tape, tiritas compex, 3 barritas y 3 geles, 2 pastillas de sales, una bolsa de plátano deshidratado y mis gafas de sol estilo wayfarer de Rayban. En la bolsa para Cercedilla dejé calcetines de cinco dedos chinos de repuesto, unas Salomon XA Pro 3D Ultra por si los pies se resentían después de 65km de minimalismo, dos bastones plegables, y camiseta térmica Kipsta de manga larga por si acaso.

